
En los encantes de Barcelona encontramos cremalleras metálicas a montones, algunas oxidadas, rotas o manchadas.....Con un poco de imaginación, se cosen a mano dándoles una nueva forma. Con la incorporación de un cierre en la parte posterior, la cremallera corriente se convierte en luce-mer un broche que podemos lucir de muchas formas diferentes: en el bolso como aplique, en el abrigo, con un pañuelo o para animar una camiseta aburrida.....La gran diversidad de colores y tamaños permiten una gran versatilidad de broches en cuanto a composiciones y tamaños se refiere.

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